La celda y el desierto: variación en torno a la obra de Vann Nath

A Vann Nath

¿Cómo puedes vivir, Vann Nath, con esas imágenes en tu cabeza?

Al más leve golpe de aire revolotean, alocadas,

como pájaros de papel

chocando contra las paredes de esa celda.

Contienes la respiración para que no se mueva el aire,

las pajaritas inmóviles, amenazadoras, yacen en el suelo como cadáveres,

listas para retomar su danza macabra.

De modo que has aprendido otra forma de respirar,

hay cosas que no pueden ser dichas. Solo el poema.

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Vann Nath at an exhibition (2010)

Alojar el signo de angustia como el único tratamiento posible

Lacan

La medida de lo humano no cabe en la moral. La profunda relación entre Nietzsche y el psicoanálisis del Campo Freudiano es algo de lo que no me he dado cuenta hasta hace relativamente poco tiempo, y me vino como una revelación, casi a la manera de los personajes de Joyce. Y es que pensar en opuestos, en dicotomías, es una herencia patriarcal que resulta, por simplificadora de la realidad, extremadamente útil para vivir e interpretar con más comodidad y facilidad el mundo y las personas, también a una misma. Diré más: hay algo en la función de la moral que tiene que ver con un distanciamiento protector respecto a lo que consideramos como Otro. También, y este quizás sea el aspecto más analizado, hay una función de fuerza, un elemento sádico de la moral que busca doblegar, reconducir, corregir.

¿Qué tiene esto que ver con las pinturas de Vann Nath?

Hablo de la obra de este pintor, uno de los pocos supervivientes del terror jemer, pero nada de lo que escribo aquí podría haberse escrito antes del Holocausto. Dicen que el siglo XX ha sido un siglo de enormes atrocidades: el genocidio cambodjano es una de ellas. Pero también ha sido un siglo de grandes sistemas morales, una época en la que ha estado muy presente el concepto del <<Mal>>.

La intimidad con lo Otro asusta.

La intimidad con lo Otro, en su plenitud, es un gozo.

La moral se declina como una forma de resistencia a esa intimidad con lo Otro. <<Yo no soy como tú>>. La moral como una defensa ante la angustia que produce el deseo del Otro.

Entonces se puede pensar en lo salvaje, en lo pre-moral como en una apertura, una búsqueda del placer de la mescolanza, de la hibridación, de una inmersión en la vorágine de lo inesperado. La imagen de la fiesta, de la bacanal y de la orgía. ¿Dónde están las referencias?

No sé cómo Vann Nath pudo vivir con esas imágenes en su cabeza, lo digo en el poema, lo repito ahora. Lo que sabemos es, sin duda, que en esa estrategia de convivencia con la intimidad de las imágenes movilizó la confección de una obra. Porque la obra está, se obstina en ser como si se creyera un cuerpo vivo; esto es, en su naturaleza última de corpus, una memoria sobre la que nos contamos que podemos volver o de la que podemos huir, pero con la que <<en realidad>> nos vemos obligados a convivir.

De modo que la intimidad con lo Otro -forzada o buscada- es una experiencia radical. Radical en tanto que exige la puesta en marcha de operaciones de supervivencia, en el más estricto sentido de la palabra. Todas las formas de supervivencia dejan huella, no solo el arte.

No es fácil contemplar estas pinturas, por eso he decidido insertar en el post este retrato del pintor y activista por los derechos humanos (he querido hablar de la moral, no así de la ética), no una de sus obras -hago trampas, la fotografía deja entrever una pintura-. Pero tampoco es fácil contemplar, si se hace de verdad -y por poner un ejemplo corriente, y lo digo así porque la cultura popular ha llenado las salas de espera de dentistas y ginecólogos de reproducciones de las pinturas de la artista- cualquiera de las obras de Georgia O’Keeffe; probadlo por ejemplo con <<Red and Pink Rocks and Teeth>>, de 1938.

En todo caso se trata de un acting out; la obra como osadía. Termino este post así, recuperando la etimología del verbo osar, que me parece terriblemente significativa: Osar. Del latín vulgar ausare, que a su vez vendría de audere, síncopa de avidere, derivado del adjetivo avidus (fuertemente deseoso de algo).

Y es que no se puede gozar de la fiesta si no hay deseo de <<asistir a>>, de contemplar. A veces para hacerlo, es necesario atravesar el desierto, y en ocasiones hasta quedarse a vivir en él. Os dejo con un retrato de O’Keeffe en su amado desierto de New Mexico, más allá del Bien y del Mal. Para mí representa el arquetipo menstrual de la Anciana, capaz de traer la luz de las sombras.

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Portrait by John Loengard, 1967 (New Mexico)

Para saber más:

-Entrada de la Wikipedia sobre Vann Nath: http://es.wikipedia.org/wiki/Vann_Nath

-Diótima, La mágica fuerza de lo negativo, trad. Gemma del Olmo Campillo, Madrid, horas y Horas, 2009.

-Sobre el arquetipo de la Anciana en la web de <<Mujer Cíclica>>, de Sophie Style: http://mujerciclica.com/recursos-anciana/

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Esta entrada fue publicada el 24 noviembre, 2014 a las 12:45 pm. Se guardó como Arte de mujeres, Ciclo menstrual, Escritura, Poesía, Psicoanálisis y etiquetado como , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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