“Operación Pandora”: Terrorismo de Estado y cólera patriarcal

Páginas de la obra "Ode", de Valeria Brancaforte (2013), versos de P. P. Pasolini.

Páginas de la obra “Ode”, de Valeria Brancaforte (2013), versos de P. P. Pasolini.

<<Operación Pandora>>, la llaman. Ahora los señores de gris tienen además pretensiones filológicas, manda narices. En la mitología clásica: la que trae la desgracia a la humanidad, la precursora de la Eva cristiana. Esta terrible ignominia llega justo la semana que empiezo la traducción del ensayo del antropólogo y activista gay Arthur Evans: Witchcraft: A Radical View of Western Civilization and Some of the People it Has Tried to Destroy, de 1978. El autor trata de reconstruir una genealogía milenaria de la disidencia ante el patriarcado, pasando por las culturas matriarcales originarias, la brujería, la herejía, las religiones y cultos paganos y una larga comitiva de mujeres, lesbianas, gays, afeminados, bisexuales, drags, trans, comadronas, sacerdotisas, chamanes y chamanas, brujas, brujos, místicos y místicas. Se suceden los procesos, los juicios bajo el siniestro yugo de la Inquisición, las torturas, los asesinatos, las vejaciones. La persecución. La herida que tiembla de dolor desde el 4000 a. C., que he sentido esta semana abrirse de nuevo al saber que habían entrado de madrugada en casa de todas estas personas que podríamos haber sido tú y yo, como señaló Bertold Brecht en otro momento aciago de esto que llamamos historia, un poema que empieza así: <<Primero vinieron a buscar a los comunistas, y no hablé…>>; ¿lo recordáis? Hay que hablar. Sigo.

Muchos de los detenidos son mujeres. Parece una broma estúpida. Las niñas que viven en Kasa de la Muntanya, de cinco y seis años, cuando dejaron de temblar, empezaron a increpar a los Mossos que habían asaltado su casa: <<Dolents! Fora d’aquí!>> [¡Malos! ¡Fuera de aquí!]. Puedo sentir la rabia y el orgullo del padre cuando lo cuenta a uno de los pocos medios de comunicación que han tenido la dignidad de atenerse a los hechos y burlar el dictado policial, de hacer bien su trabajo. Que las niñas pudieran proyectar su voz tras el temblor y alzarla para decir la verdad, la única verdad posible en esos instantes, armadas tan solo con el pijama y su sentido de la justicia me parece de gran importancia. Significa, que a pesar de todo, lo estamos haciendo bien. Seguimos haciéndolo bien. Y yo les digo: señores policias, señores jueces: hemos sobrevivido durante todos estos milenios… ¿qué les hace pensar que ahora podrán con nuestros sueños? No aprenden, atrapados en su ceguera de la luz. No son buenos analistas, carecen de la capacidad de filosofar: no conocen el asombro. Son estrategas, pero no pensadores. Nunca lo fueron. Eichmann, que se ocupó de que miles de judíos llegaran a los campos de concentración, era un tipo banal; mejor dicho: actuó con banalidad. Cumplió con la Ley del Padre, sin hacerse preguntas. Algo parecido decía Pasolini de aquellos que más tarde acabaron con su vida, matándolo a palos rodeado de suciedad, basuras y hierbas secas. ¡Él, que había vivido con tanta plenitud, que hacía poesía conjurando el temor a los golpes, con la tibieza de la luz! Eichmann, al igual que Pino Pelosi, no es que fuera tonto, sino que nada le sorprendía -algo terrible para un ser humano-: la muerte del espíritu. <<Cumplía órdenes>>; ambos lo hicieron. El análisis de la figura de Eichmann le sirve a Hannah Arendt para tratar de explicar la maldad, en esa obra magnífica, clave para entender el siglo XX, que es Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal (1961), por la que la filósofa pagó un alto precio pero que hizo que por fin pudiera entenderse qué había pasado, cómo evitar que vuelva a suceder. Esta pregunta que el Holocausto dejó clavada en el centro de nuestra civilización. Esta pregunta que es crucial que podamos responder, que seguía percutiendo, atronadora, aquella funesta noche del 2 de noviembre de 1975, en aquel páramo a las afueras de Roma, y que volvía a resonar en la madrugada del pasado martes 16 de diciembre, esta misma semana, muy cerca de nuestras casas: ¿cómo evitar que vuelva a suceder?

Es Robert Graves quien señala que el nombre de Pandora alude a <<la que da todo>>. Es probable que en Atenas y en otros sitios se venerase como Rea, que representa a la Tierra -aunque en términos más acotados que su madre, Gea- . Esto nos da una pista interesante que entronca el mito de Pandora con un substrato cultural matriarcal previo. Rea, cansada de dar hijos para que Cronos se los coma, convierte a Zeus en una piedra (como hará Medusa con otros hombres), y Cronos se la traga, pensando que es otro de sus hijos. Madre de los dioses, con evidente parecido a la Gran Madre asiática, Cibele Frígia. Su símbolo en la mitología griega era la luna. Por eso creo que el honorable funcionario que ha dado nombre a todo este montaje ha dado en el blanco, porque toda esta cruel ficción, esta ridícula pantomima, se trata de un estertor patriarcal, como lo fue la revisión romana y más tarde cristiana de la Diosa Madre, la <<que todo lo da>>. Esta noche he soñado con la Gran Madre, en medio de una riada de aguas pantanosas. Me he despertado sudorosa y con ganas de llorar. A pesar de la violencia del torrente, se mantenía erguida, orgullosa. Estoy menstruando, pero el miedo pasado durante esta semana ha hecho que mi sangrado sea muy débil; hoy tengo el útero contraído por siglos de infamia. Sé que solo si logro, como las niñas de la Muntanya, sacar la voz, podré dejar que fluya, que mi vientre que ha parido se relaje.

Tengo miedo por el futuro, porque la libertad está amenazada, porque los ojos de mi hijo no tengan que contemplar cómo estos Eichmanns de uniforme y pistola arrastran a Rea por el fango como hicieron con Pier Paolo. Yo os maldigo y os interpelo con unos versos, que os conmino a tragar como Cronos tragó la piedra que la diosa le ofrecía, para que dejéis de comeros a nuestros hijos, a nuestras hijas, y os sepulten las guirnaldas de nuestras risas, que las flores que pretendíais usurparnos  entierren vuestra cólera:

Mazzo di dalie rosse/nube terrestre/silenzio infinito/In te tacciono i morti/e brilla il sole/di rossi meriggi (P. P. Pasolini)

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Esta entrada fue publicada el 19 diciembre, 2014 a las 12:36 pm. Se guardó como Brujería, Ciclo menstrual, Diosas, Fuerza femenina, Libertades, Mitología, Poesía y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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